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  • Carlos Pinedo Texidor

510 - “Fumando porros y tomando vino”.

La Península es envidiada por muchos como paraíso del cannabis y del hachís. Y como país de tradiciones farmacológicas no se puede entender la idiosincrasia del fútbol de grada sin ello. Porque el fútbol es una tradición y un rito, y necesita de la farmacología para acercarse a los Dioses.


Yo no consumo ninguna droga más allá de un puntual uso de nicotina (snus) y asidua cafeína (cafés). Del alcohol tampoco hablo porque he vuelto a mi monacal abstinencia. Y es por eso por lo que disfruto tanto viendo a otros vivir el rito desde el consumo espiritual y el éxtasis farmacológico.


El fútbol como todo rito necesita de esos chamanes que se abstraen de la realidad. Pequeños y humildes guías que entonan las primeras voces de los primeros cánticos. Voces desgarradas que te recuerdan qué es eso del misticismo de grada. Y ayer, en uno de esos ritos, el Atleti se hizo carne a través de los mil colchoneros que acudimos al Tartiere.


Ayer el Atleti jugó en Oviedo a las ocho, pero el rito empezó muchas horas antes. El primer cántico espiritual tuvo lugar tan pronto como los primeros coches dejaron la M-30, o cuando me subí al tren salía a las siete de la mañana.


A cientos de kilómetros de Oviedo la hinchada se unía en un sagrado ritual con su consumo de porros y sus botellas de vino. Cientos de personas unidas espiritualmente con un cántico de grada: “Descontrolado yo vengo igual, de visitante o de local, fumando porros y tomando vino, quien no anima al Atleti, para que cojones vino".


En mi monacal sobriedad por fin entendí el sacrifico farmacológico de mis compañeros de grada. Sus acciones son un pequeño precio que eleva a toda una hinchada al trance más absoluto. Un fondo sur que canta y disfruta desde el espiritismo más colchonero.


Sí, el Atleti ganó en el campo y también en la grada. Una vez más se ha demostrado que el Atleti es su gente. La grada necesita de esos chamanes fumando porros y bebiendo vino,  incluso de ese phármakos que como diría Escohotado, “no significa ni remedio ni veneno sino las dos cosas inseparables” y sin ellos, jamás seremos locales otra vez.


Miércoles 4 de enero de 2023

Oviedo, España

Recuerdo #510



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