325 - Tanta luz y tanto monta.

Hoy es uno de esos días donde la cabeza aprieta y el cuerpo cede. Tal vez la ausencia de oscura y secreta noche a la que habituaba en Madrid esté acabando conmigo. Y no quiero explicarme mal, no es que me sienta aquejado, tampoco dolorido, pero algo no va bien. El descanso propio de la noche no llega porque mi cuerpo sabe que si corro las cortinas aún es de día, y cual insensato rezo porque se acaben estos días de veinte horas de luz.


Este primer mes en suelo estonio me ha ayudado a entender muchas cosas de mí mismo. Resulta que me llevo muy bien con mi silencio, y hasta he entendido que esa rabia repentina por hacer más y mejor no era fruto de las murallas de la M-30, sino de mi forma de ser. Puede que los estímulos que tanto buscaban nunca lleguen, tal vez sea un yonki de los matices y destellos de la vida, aunque ese es otro tema.


Son las doce de la noche, suena Black Pool en mi cama a través de los altavoces de mi iPhone, y después de algo más de cuarenta minutos de ajedrez y “See me bye” en bucle empiezo a sentir el cansancio que tanto me ha ralentizado en mi primera gran semana laboral.

Ha sido un día largo, de esos que te recuerdan que aún queda mucho por hacer y que puede que hayas perdido algo por el camino. En este caso voluntad y forma física, y es que he ido a entrenar y por primera en varios años me he rendido a mitad del entrenamiento.


Quiero pensar que se debe a ese cansancio fruto del exceso de luz nocturna, o puede que se deba a la hamburguesa que he comido con mi colega Krjstian-Jan. Aunque seamos sinceros, al final no importa, porque al igual que Black Pool sé lo que tengo que hacer.


Now i know that its time

For me to sit back n rewind

Take a little bit of time to sit back

And make up my mind


Lunes 4 de julio de 2022

Tallin

Recuerdos con contexto 325




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