192 - A la sombra de mi sombra.

A la sombra de mi sombra le haría muy feliz todo lo que voy a escribir ahora. Son tres años desde que pagué aquella multa por la que alguien ahí arriba no quiso que Jorge y yo acabáramos presos. Tres años que han hecho (ademas de recuperar mis puntos) maravillas por un Carlos que desde hace tiempo vive al día.


No sé muy bien si desde aquel abril y sus eternas madrugadas con Watts han cincelado mi poco respeto hacia la muerte. Puede que a la sombra de mi sombra no le haga tanta gracia, pero la vida sin la muerte no es nada. Para poder vivir hay que saber que se puede acabar, y eso no quiere decir vivir cada día como si fuera el último, pero ese es otro tema.


A la sombra de mi sombra le ha hecho profundamente feliz el día de hoy. Después de tres meses he recuperado mi pie. Parece ser que estoy mal hecho de fábrica, lo que hace que en cada pie tenga el quinto meta fracturado y ahí es donde el peroneo largo y corto deciden jugar a dejarme cojo. Menos mal que una infiltración ha logrado calmar a los dos tendones, y parece (al menos por mi falta de dolor) que vuelvo a ser libre.


Mañana me llegan mis nuevas zapas de correr, después de casi mil kilómetros toca jubilar a mis pobres infinity run. Hacia mucho que no estaba tan nervioso, echo de menos correr, y si hablo de mis ganas de jugar al fútbol una lagrima se me escapa.


A la sombra de mi sombra

me estoy haciendo un sombrero;

sombrero de largas pajas

que he recogido del suelo.

Lo haré con el ala ancha,

que casi llegue hasta el cielo

pa' muchas veces no ver

las cosas que ver no quiero.


Lunes 21 de febrero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 192




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