183 - Me ha apetecido una cerveza.

Actualizado: 13 feb

Hace ochocientos noventa y cinco días que dejé de beber y por primera vez en todo este tiempo quería hacer caso a esa voz interna que susurra “ponte una cerveza y brinda con ellos”.

Para el lector reciente, el que aquí escribe es un abstemio aburrido con la bebida. Un tío raro de los que decidió dejar de beber una época y se le ha hecho bola. En resumidas cuentas, un idiota que entendió que era más fácil huir del alcohol antes que aprender a controlarse.


En todo este periodo sin alcohol he aprendido que más allá de la maravillosa explosión de sabor no hay nada que me guste del acto de beber. Por supuesto que la cerveza es un sabor glorioso, o el toque afrutado de Rangpur, pero aún así, más allá de lo social y gastronómico, no echo de menos beber.


Hoy, con el rugby de fondo acogido por Jaco me imaginaba con una cerveza. Pero mi deseo interno de volver a la cerveza doble malta no ha sido hasta que han llegado Blanca, Georgina y Pati con el consecuente corralito de autoayuda.


Entre quejas y anécdotas al aire libre hemos hablado un poco de todo, incluso Chocano compartía historias de desamor. Puede que además de colchoneros los dos tengamos igual de mala suerte, pero ese es otro tema.


Horas más tarde, cenando en un japonés de esos que están de moda, seguía con el runrún de la cerveza. Por lo que no he podido evitar pensar en lo inútil que resulta no beber si me genera cierta molestia. Realmente mi situación abstemia parte de la base de mi nulo interés por la bebida, y por supuesto mi rendimiento físico.


Quien sabe si mañana seguiré queriendo una cerveza, pero si así fuera, ya tengo bar y personas a las que llamar. ¡Qué vivan los vaivenes y cambios de opinión!


Sábado 12 de febrero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 183






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