180 - Una llamada con Casilda.

Casilda y Blanca son dos personas ordenadamente caóticas, todo lo contrario a mi caótico orden. Creo que por eso encajamos tanto, y estoy seguro que nuestro sufrimiento mutuo nunca llega a molestia por lo diferente que pensamos en muchas cosas.


En septiembre o así, a raíz de varios cafés acabó surgiendo un grupo de Whastapp con dos mujeres de que no leen el móvil y un obsesionado con responder según se lee. Sobre el papel la idea resultaba del todo menos racional, pero nos pusimos de acuerdo los tres y comenzaron las andaduras de un grupo destinado a los desamores, cafés pendientes y amor por el arte.


Ha sido muy gratificante ver cómo poco a poco ese pequeño grupo crecía hasta rozar la conversación y desahogo diario. Y en ese crecimiento surge mi llamada con Casilda.


Siendo el cumpleaños de Blanca nos parecía más que apropiado sorprenderla con algún detalle que le recordase que más allá de lo digital, ahí estamos Casilda y yo. En ese contexto comenzó un tejemaneje de ideas y propuestas que culminó con un “mañana hablamos e improvisamos”


Con café en mano y un contrato por redactar, escribía a Casilda proponiéndole hora, mientras ella, un par de mensajes más tarde ya estaba horneando las mejores galletas y tarta de limón del mundo.

Mi llamada con Casilda se materializaba después de viaje en moto al más puro estilo Hollywood con el que llegábamos al encuentro del padre de la cumpleañera, que estaba esperando para abrirnos a escondidas y que Blanca disfrutara aún más del nueve de febrero.


Ahora después de esto Blanca me matará, no le gustan las fotos, pero viendo lo que hemos disfrutado Casilda y yo con todo esto, solo puedo esbozar un pequeño, “es lo que hay”.


Miércoles 9 de febrero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 180




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