126 - Una resaca sobria.

Ha sonado la alarma del reloj escasos minutos antes de enviar la versión final del informe. Eran las siete y media y con un litro de café encima no podía hacer mi ritual mañanero de café y ducha.


Después de quince minutos bajo el agua helada, y de otros cinco replanteándome mis decisiones de gestión del tiempo de esta semana, tocaba ir a dar la cara.


Como todos los viernes tenía reunión a las nueve, veintiséis horas sin dormir hacen estragos, y menos mal que la llamada no ha sido con cámara. Me he llevado varios “tienes mala cara” de mis amigos, a lo que no he podido más que asentir y reír pensando en la siesta con la que iba a recompensarme.


Entre los ticos mails de viernes, el anuncio de positivos y los poleo menta se ha gestado entre mis amigos una comida improvisada. De una mañana poco productiva a una sobremesa divertida hay cinco mensajes y un “vete a casa que anoche ya hiciste mucho”.


Para los habituales de este blog, sabréis mi predilección por Fass, un alemán al que mi abuelo iba a comer codillo y pasar la tarde, tradición que intento instaurar con mis amigos y que por culpa de sus sistema de reservas resulta imposible. Han decidido que no se puede reservar mesa en la terraza, por lo que acabamos yendo a mi lugar favorito de Madrid, Mayflower.


La copiosa comida evitó que pudiese cobrar la siesta que tenía pendiente. Me tocaba volver a entrenar después de un mes, y la falta de sueño no lo hizo fácil.

Entrené con normalidad, el tobillo se portó bien y aguantaba cada trote y cambio de ritmo.


Teóricamente el domingo podría jugar, veremos si está resaca sobria me lo permite.


Viernes 17 de diciembre de 2021

Madrid

Recuerdos sin contexto 126





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