La costumbre.

Actualizado: 7 ago 2021

Me preocupa cada día más la costumbre tan española de normalizar aquello que otro hace, despojar de todo signo de grandeza la actitud constante de esfuerzo. Se desnuda a la persona de todo mérito, se resuelve su comportamiento con un simple “eso es muy suyo”. Conozco muchos casos de guerreros en la sombra, luchadores con molinos de viento que consideran gigantes, pero para el resto de los mortales, todo lo que hacen no vale nada. No lo valoran porque consideran que es lo que la otra persona tiene que hacer, es su vida y entienden que en la vida de ese pobre guerrero lo normal es luchar, y sino lucha es un fracasado.


La doble vara de medir es un peso que arrastra a nuestra cada vez más derrotada sociedad, se valora a cada cual por lo que se espera de él a la vez que se le compara con su vecino. Se entonan críticas acompañadas de un “es lo que le toca”. Conozco muchos casos, entre los que me atrevo a incluir el del que aquí escribe, en los que después de cierto esfuerzo y constancia sus más cercanos retiran las enhorabuenas y las sustituyen por dardos cada día que esa persona no cumple con lo esperado. Aún recuerdo aquella anécdota de un gran amigo quien harto de su depresión decidió salir un día por la noche, jamás olvidaré su expresión cuando al entrar en la casa de otro amigo este le espetó “qué raro que estes aquí, si esto no es lo tuyo”. Probablemente ese comentario fue sin ningún tipo de maldad pero para mi amigo supuso retirar el oxígeno al montañero que se acerca a la cumbre. Una vez más, se esperaba de él que se quedara en casa solucionando sus problemas y cuando pretendió hacerlo de otra manera un tercero se le hizo saber que eso no era propio de él.




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