Hace diez años y un álbum.

Actualizado: 3 ago 2021

Hablo de vez en cuando con varios amigos. De esos que sin ver los tienes presentes. Amistades que penden de un hilo común, en este caso la música.


Hoy hablando con Luis, otro de los muchos que como yo basan su concepción del tiempo en eventos musicales. Nos hemos acordado de Damian Marley y su Make it Bun Dem, de aquel Motherlover de Lonely Island, y en especial de LFMAO.

Me he dado cuenta, entre otras cosas, que soy capaz de recordar eventos irrelevantes y muy concretos porque están acompañados por una canción. La primera vez que escuché Sandstorm de Darude estaba tumbado sol, cerca de un campo de lacrosse al norte del Estado de Nueva York. Compartiendo una sandía con mi amigo Cole mientras ponía música con su iPod nano. Podría describir el número de pepitas de la sandía, cómo estaba el césped, el olor a crema podrida de la mochila de Luke o como Grossman vino corriendo a enseñarnos su corte de pelo y todo porque descubrí una de las mejores canciones electrónicas de la historia.


Pues bien, hace diez años, todos andábamos con las hormonas por las nubes. Buscando y compartiendo música con aquellos que aprendían a usar Vuze, The Pirate Bay o tenían un disco duro. Apurando los datos y "megas" a fin de mes para poder subir a nuestro estado de Tuenti la última foto de nuestra máxima ronda de zombis en Kino der Toten, y entonces llegó LMFAO.


Lo cambió todo, vino, vio y venció. Todos mis amigos empezaron a repetir en bucle la canciones de un álbum muy escueto que el tiempo ha elevado a mítico. Es el primer recuerdo de referente cultural tan extendido en mi generación. Entrabas en el perfil de cualquiera de mi entorno y ahí estaba el cantante de pelo afro, vestimenta estrafalaria y zapatillas de colores que en más de una ocasión tuvimos de foto principal.


El primer día que escuché Party Rock estaba en mi casa, bajando las persianas y encendiendo la Xbox. Acababa de aprender un truco para la caja mágica de Kino y quería enseñárselo a Antón y Nacho. Ese día Pedro no estaba, raro en él porque era el primero en llegar. Entonces Nacho sacó su iPod touch, y puso aquella célebre canción con su pegadizo: "Party rockers in the house tonight, Everybody just have a good time."


Aquel día no pasamos de la ronda diez aún teniendo "laderayos" y "lathunder". No fuimos capaces de recuperarnos de la ronda de perros porque nos preocupábamos más de escuchar el estribillo que de ver si se podía abrir o no la puerta.


Hace diez años de uno de los mejores peores álbumes y que más populares fueron en mi entorno. Nos hacemos mayores contando álbumes.





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