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  • Foto del escritorCarlos Pinedo Texidor

608 - Casi un año.

En unos cuarenta días se cumplirá un año del inicio de mi vida báltica. Una aventura que en mi cabeza iba para un par de años y que sin haber llegado al primero comienzo a prolongar.


Atrás quedó el miedo al frío, la pereza de la oscuridad y la tristeza por dejar amigos y familia atrás.


En estos trescientos y pico días he descubierto muchas cosas sobre mí, entre ellas que soy más desarraigado de lo que creía. Que eso de la distancia no es algo tan duro de llevar y que debo tener el gen aventurero de mi rama materna. Vivir lejos no me supone inconveniente, y la idea de seguir en el exilio no me apena, sino que me ilusiona.


Supongo, o al menos pienso con timidez, que gran parte de mi amor por mi vida báltica radica en la novedad de lo que vivo. La independencia adulta, la autosuficiencia económica o la libertad de mi vida son realidades que en Madrid parecían imposibles, y aquí sin embargo son elementos clave.


Pero más allá de realidades que ahora conozco permitidme hablar una vez más de la conciliación laboral como elemento que diferencia la vida que llevo aquí y la que podría llevar en España.


He salido de trabajar algo tarde, lo que me ha hecho llegar a casa a las seis menos cuarto. He cocinado para los próximos cinco días, he limpiado, aspirado y puesto una lavadora. Me he sentado a escribir y ahora me dispongo a leer. No son ni las nueve, y he conseguido afrontar todos mis quehaceres adultos. Y eso en Madrid, además de irreal para los que antes eran mis jefes es algo que jamás podría hacer con veinticuatro.


Casi un año en el Báltico, y en mi monacal independencia me pregunto si algún día podré permitirme lo mismo en Madrid.


Miércoles 12 de abril de 2023

Tallin, Estonia

Recuerdo #608


A1



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