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  • Carlos Pinedo Texidor

484 - Fútbol y frío.

Creo que hoy ha sido el día que más frío he pasado en mi vida báltica. El termómetro marcaba menos nueve, y aunque el sol haya salido a pasear, las gélidas brisas junto a la nieve de la noche anterior han conseguido anular cualquier amago de calor.


Por primera vez desde que comenzó el invierno he llegado tiritando a la oficina. Apenas podía sentir las piernas y los dedos de los pies crujían con cada movimiento. Estoy convencido que quince minutos más de paseo habrían logrado que perdiera toda la circulación de cintura para abajo. Y ese en ese momento cuando me doy cuenta que aún queda mucho invierno para este pobre mediterráneo viviendo en Tallin.


Es cierto que entre las camisas de franela, las sudaderas gordas y mi abrigo nuevo, apenas siento frío de cintura para arriba. Pero dejadme que os diga, eso de no sentir las piernas acaba de convertirse en uno de mis mayores inconvenientes de mi vida en Estonia. Ni si quiera mis calcetines de algodón hasta las rodillas logran quitarme la sensación de convertirme en un cucurucho helado. Y después del que para mí es el día más frío de mi primer invierno creo que tengo que comprarme unos leotardos o unas mallas térmicas.


Pero más allá de haber sido un muñeco de nieve durante varias horas, hoy quiero hablar de mi tarde de fútbol con mi colega Georg. Su novia estaba fuera de Tallin, así que patatas y cervezas en mano hemos ido a su casa a ver los dos cuartos de final del mundial. Tras haber celebrado la derrota de Brasil y con una cena de indio de por medio, terminamos aupando a la Argentina de Correa y Messi. Poco después, y habiendo sufrido con los absurdos comentarios de los presentadores estonios decidí irme a casa. El cansancio llamaba a la puerta, y las tres cervezas y botella de vino de Oporto que llevaba encima me hacían soñar con la cama.


Menos mal que vivo cerca de él, porque el frío de por la mañana había empeorado. Y en los quinientos metros que separan nuestras casas me acordé de aquellas tardes de verano en las que las bermudas y el longboard me hacían sudar.


Viernes 9 de diciembre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #484



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