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  • Carlos Pinedo Texidor

471 - Queridos Milky Chance, me hacéis dudar.

La vida moderna está llena de difíciles decisiones fruto del aceleracionismo en el que vivimos. Todo avanza, se hace por y para el progreso, y nadie cuestiona que tal vez avanzar por avanzar es absurdo. Más aún si se hace renunciando a lo que tanta sangre y sudor ha costado defender. La propiedad privada desaparece, “tendrás menos y serás más feliz” dicen los medios, y yo, que sueño con una cabaña remota frente al mar me veo obligado a alzar la voz.


Tal vez para mí el acelaracionsimo es lo más perjudicial de la vida, aquello que Watts trataba como “el juego de la vida”. Y es que una sociedad no puede permitirse que todo el mundo sea un monje. Desgraciadamente todos tenemos que trabajar para la máquina dedicando nuestra vida a perseguir un dinero que nunca llega.


Soy consciente de que he decidido entrar en la vorágine laboral, entre otras cosas, porque espero algún día tener hijos, y que puedan disfrutar de la vida de la misma forma que lo he hecho yo. Pero me temo, que hablando con la mayor de las sinceridades, en noches como las de ayer, a escasos metros de Milky Chance y cautivado por su voz, sueño con huir y como diría Watts, dejar de jugar.


Si dejara de jugar me dedicaría a escribir y leer. Volvería a leer la Ilíada y la Odisea y trataría de descifrar si Homero fue realmente un juglar que se dedicó a recopilar diversos cantos. Y es más que probable que me viera reflejado en el Canto XII de la epopeya donde al igual que Odiseo, caería rendido al canto de las sirenas, porque ayer unos alemanes con cantos de nostalgia me hicieron amarrarme al mástil.


Ayer Milky Chance me hizo dudar, y tal vez el exceso de emociones por haber perdido mi trabajo tenga la culpa. Pero después de presenciar uno de los conciertos más sobrecogedores de mi vida, tengo la tentación de huir de la vida acelerada. Buscar un pequeño lugar remoto que me acoja, dedicarme a las pasiones nobles y en especial, a hacer las paces con ese fuego interior que al igual que a Homero (si es que llegó a existir) me hace querer dejar escrito algo para la posteridad.


Sábado 26 de noviembre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #471






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