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  • Carlos Pinedo Texidor

456 - Mi pequeño hogar de la calle Jakobi.

En la calle Jakobi de la ciudad de Tallin un colchonero como yo, ha logrado hacer de un piso recién construido un refugio báltico en poco menos de seis meses. Aún me acuerdo de aquel día de lluvia y niebla en el que firmé el contrato tras una mala noche en la calle Pronski. Ahora, varios meses más tarde, además de haber ido dilapidando mi dinero extra a final de mes, creo que ya no me falta nada. Sé que sobre el papel es una decisión absurda, pero dado el tiempo que paso en estas cuatro paredes creo que toda inversión en mi casa es una inversión en mí. Poco a poco he ido añadiendo cosas, una tabla de cortar buena, un buen juego de cuchillos, unas buenas fuentes de horno, unos almohadones para el sofá, un mantel para la mesa, un edredón calentito, y ahora, mi querido tocadiscos.


Y es que hoy me ha llegado mi querido tocadiscos  con el que tanto disfrutaba en Madrid. Sí, aquel que hace varias semanas decidí meterlo en una caja y enviármelo por correo. Desgraciadamente no puede enviarme toda mi colección, pero la veintena que ahora tengo detrás de mí es más que suficiente, y al ritmo de mi querido Calamaro escribo este recuerdo sabiendo que después de muchos meses mi pequeño rincón de la calle Jakobi se puede considerar un hogar.


Tal vez debiera reflexionar sobre mi idea del hogar, y entender cómo es posible que dependa de tantos detalles materiales. Y sin ser yo un acaparador considero que no me falta de nada, pero tampoco me sobra. Tal vez el hogar sea encontrar el equilibrio entre lo necesario y el capricho, y por supuesto en los regalos de la gente que te quiere, como la pequeña lámpara que me ha regalado mi amiga Mari-Liis para compensar por todas las veces que me pisó después de la operación. Pero sin duda alguna, yo soy y seré feliz allá donde una bandera del Atlético de Madrid me acompañe.


Viernes 11 de noviembre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #456



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