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  • Carlos Pinedo Texidor

445 - Pesca mediterránea.

Si hubiera nacido hace varios milenios me habría gustado ser pescador. Me imagino saliendo a la mar con el amanecer y volviendo poco antes del encendido de los primeros candiles. Supongo habría sido buen aprendiz, aunque probablemente tratase de huir y aprender algún oficio artesanal como la orfebrería.


Pescar es un gran placer, de esos pequeños momentos en los que todo hombre, sin importar origen o credo, se siente diminuto ante la inmensidad de, como diría Seneca, el mar océano. Pero más allá de lo sobrecogedor del arte de la pesca, creo que es importante hablar de la compañía, que al fin y al cabo es lo que importa.


El martes salí a pescar con Gordo, mi tío y mi prima. Subidos en su fiel lanchita pusimos rumbo más allá de la bahía de Palma y con un imponente Randa en popa decidimos no mirar atrás. Durante la primera parte del trayecto un motor no quería adelantar, y resignados a la mitad de potencia seguimos nuestro rumbo.


Una vez llegados al sitio favorito de mi tío, decidimos circunnavegar un óvalo imaginario en el que los peces no quisieron cooperar. Pocas horas más tarde con la nevera tan vacía como nuestras manos decidimos volver a puerto.


Fue un día de pesca poco fructífero pero a la vez muy gratificante. No pescamos, pero nos lo pasamos muy bien. Nos quejamos un poco de todo, desde nuestros políticos hasta de nuestras costumbres, y lo mejor es que Gordo aguantó a tres Texidores subidos en un barco.


Martes 1 de noviembre de 2022

Mallorca, España

Recuerdo #445



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