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  • Carlos Pinedo Texidor

432 - Algo pasa en Tallin.

En mi vida Báltica estoy empezando a hacer mias ciertas costumbres típicas de los estonios. Además de comer a las doce o intentar acostarme antes de las diez, he hecho mío un pequeño vicio, el Snus.


Siendo estrictos el Snus es de origen sueco, y el original es ilegal en Estonia y el actual producto poco tiene que ver. Estos pequeños pouches de nicotina se colocan debajo del labio superior, y como todo pequeño vicio genera un placer peculiar.


No sé muy bien en qué momento hice mío el hábito, pero es la primera vez en mi vida que uno de estos pequeños vicios no se convierte en adicción. Con los cigarrillos acabé a cajetilla diaria, y con los puros acabo sintiendo cierta ansiedad después de fumar. Sin embargo, con esto no siento necesidad ni ansiedad. Puedo pasar semanas sin ello, y muy de vez en cuando suelo usar más de dos al día.


Creo que gran parte de mi acierto es haberme quedado con los que menos gramaje tienen, y eso que un día probé uno de veintidós miligramos de nicotina por gramo, y esa pequeña sobredosis me hizo estar varias horas temblando.


Es cuánto menos curioso, porque repaso mi actitud hacia las drogas, y de ser un grandísimo prohibicionista he pasado a codearme con Pollan, Escohotado, Stammets, McKenna y otros tantos. Y en ese camino del saber he acabo encontrando, como diría Pollan, cierta estimulación en el uso de pequeñas cantidades, en este caso la nicotina.


Siento que algo pasa en Tallin, y es que por primera vez en muchos años, soy capaz de disfrutar de los estímulos auto inducidos. Y es que creo que la libertad de poder usar Snus cuando necesito currar o escribir es increíblemente útil, más aún cuando los que fuman tienen que hacerlo a siete grados.


Miércoles 19 de octubre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #432



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