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  • Carlos Pinedo Texidor

417 - Luz en Tallin.

Nunca valoré la luz, y es algo sobre lo que quiero escribir con algo más de calma. Siempre fui y seré un enamorado del sol, de la posibilidad de sombra y de las brisas cálidas. Y ahora en una de las capitales más septentrionales del mundo, intentó entender qué es la luz, y por qué a principios de octubre sueño con ella.


Es algo complejo de explicar, o tal vez no sepa hacerlo con la sutileza y suavidad que requiere, pero sin duda, la luz del mes de octubre en Tallin es algo único. Jamás, al menos en mi corta vida, había sentido que la luz desapareciese en mitad del día y nunca pensé que fuera posible que un gris manto arropara un país entero.


Tallin es una ciudad preciosa, y Estonia un país único, y después de un verano donde la noche no aparece, enfilo un otoño (aunque para mí ya es invierno) donde la luz desaparece y la noche gobierna el día.


Ayer viví un día gris, de los que hacen a uno dormir a media mañana. De esos días en los que las seis de la tarde parecen las dos de la mañana, y donde parece del todo imposible que el Atleti vaya a jugar cinco horas después de tu llegada a casa.


Aunque siendo sinceros, prefiero no hablar del Atleti, porque puede que haga aún más grisáceo un día en el que solo vi un rayo de luz cuando volvía de comprar un par de ingredientes para una cena improvisada con mi amiga Rem.


Martes 4 de octubre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #417








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