397 - Desvaríos varios.

Creo que nunca había escrito un recuerdo sin haber escrito el del día anterior. Tal vez sea hora de aceptar que estos recuerdos han dejado atrás aquella idea de recordar mi día a día, y sin saber muy bien cómo, ahora juegan a ser reflexiones más o menos sensatas.


Llevo un par de meses con la mente poco ágil. Me cuesta separar determinadas ideas, y todo lo que tenía claro se encuentra en un borroso entresijo de ideas y sensaciones. Creo que la falta de deporte, o mejor dicho, la falta de mi habitual intensidad, está haciendo que mi cabeza pierda un poco los papeles. Y con un pie en proceso de cura el final del túnel se hace más ameno, y la promesa de volver a disfrutar de cuerpo y mente me hace sonreír.


Más allá de mi deseo habitual por volver a correr y hacer deporte, me gustaría dejar aquí escrito lo difícil que está siendo para mí sentarme a escribir en estas últimas semanas. Esas ganas locas que me hacen querer poner letras parece que se han escondido, y por primera vez en estos casi cuatrocientos días me planteo dejar de escribir a diario. No sé muy bien hasta qué punto este bloqueo y falta de ilusión se debe a mi ausencia de salud física, pero voy a obligarme a escribir hasta que la recuperar, así sabré si estaba en lo cierto.


Pero bueno, sin entrar en tejemanejes y desvaríos de este mediterráneo con refugio en el Báltico, he de decir que estoy muy ilusionado. Mediados de septiembre marca el inicio del invierno aquí en Tallin, y a algo menos de diez grados empiezo a soñar con esos retos de soledad, nostalgia y cansancio con los que tendré que convivir.


Miércoles 14 de septiembre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #397



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