394 - Poco a poco.

Las nuevas aficiones requieren tiempo y paciencia, y a mis veinticuatro años comienzo a plantearme si debería empezar a priorizar mis gustos. Me gusta mucho el deporte. algo que consume gran parte de mi día. Podría decir que dentro de esa locura, he dejado de lado el golf, y no por falta de interés, sino de logística, y es que en Tallin aún no he averiguado dónde jugar.


También me gusta leer y escribir, y aunque ahora esté algo parado con la lectura, sigo dedicándole una hora o dos al día. Si a lo anterior añadimos divertimentos varios como pasear, la fotografía, el dibujo (aunque sean garabatos) y la música, encuentro que me quedan pocas horas para las nuevas aficiones. Y después de un día de algo más de cuatro horas sentado con la mesa de mezclas, empiezo a hacer números en mi cabeza.


Creo que hay un camino muy peligroso en esto de las aficiones y es pensar que todas tienen que tener una utilidad. Creo que ese utilitarismo en exceso unido al desafortunado pragmatismo moderno, hacer que por el camino se pierda el amor a la belleza sin motivo. Leer no tiene que ser para aprender, es igual de valioso leer por placer. Y lo mismo aplico a escribir o la fotografía, algo que me hace volver a mí más que usado: mire usted, si le parece me explica porque lo hago,  le parece a usted que no tiene utilidad.


El hacer por hacer ya no existe, y ese poco a poco inherente al empezar las cosas de cero se está perdiendo por el camino. La razón por la que empiezo a mezclar canciones no es para dedicarme a ello, si no porque encuentro paz en disfrutar de ese sutil emparejamiento con las canciones que me gustan, aunque ese es otro tema.


Me hace feliz empezar a disfrutar de una nueva afición, y aunque sea poco a poco, estoy convencido que cuando relea este recuerdo y privado fin sepa pinchar, me reiré en la distancia del tiempo.


Domingo 11 de septiembre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #394



3 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo