391 - Levántate y anda.

Me considero un joven racional, de esos a los que les cuesta asumir cualquier pseudo ciencia que rodea el día a día del que navega por internet. Aún con mi más que excesivo escepticismo, he de reconocer que hay cierta sabiduría popular que doy por verdad absoluta.


Creo que andar descalzo es algo necesario, que el sol y estar en forma es la mejor prevención a las enfermedades y que la actitud lo es todo para recuperarse. Y con eso en mente, escribo este recuerdo, después de nueve días en los que mi operación ha quedado relegada a un plano minúsculo.


Cuando decidí operarme, asumí la posibilidad de no solucionar el dolor que me aquejaba, y aún con ello, mi obsesión por volver a correr me hizo entender que el riesgo merecía la pena. A las pocas horas de la operación estaba sentado trabajando, y a los cuatro días, embarcado en un viaje de doce horas de Madrid hasta Tallin. Y todo con una sonrisa que solo he logrado igualar en el Metropolitano.


Desde que salí de quirófano y con la promesa de una recuperación de veintiún días, me prometí hacer todo lo posible por disfrutar del proceso. Y doce días antes de lo previsto, puedo andar, y la cicatriz ha decidido desaparecer.


Hoy ha sido un día increíblemente caótico, lleno de momentos felices en el curro, y es que en mis primeros tres meses he logrado más de lo que había soñado en un inicio. Algo similar a mi recuperación. Y como decía al principio, una recuperación es más amena si uno es feliz.


Creo que mi repentina alegría laboral unida a la victoria del Atleti, ha logrado que una voz desde ahí arriba me susurre levántate y anda, y al igual que Lázaro, (aunque en mi caso, más bien Lazarillo de Tormes) he bajado de la oficina y vuelto a casa andando con una sonrisa de las que pocas veces se ven.


Jueves 8 de septiembre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #391



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