388 - Una recuperación que me hace soñar.

Suena Robe, como de costumbre, y entre la melancolía de sus letras y la rabia acumulada por saber que en unas semanas voy a poder volver a correr, no puedo hacer otra cosa que no sea sentir el peso unas lágrimas que se escaparán cuando me ate las zapatillas de nuevo.


No sé muy bien qué tipo de pacto habré hecho con el diablo. Han pasado seis días desde que decidí incorporar a mi meñique un tornillo de cinco centímetros, y esa aparente inmortalidad hace parecer que jamás pasé por quirófano.


No termino de entender qué es lo que hace que mi cuerpo haya decidido pasar página tan rápido. Tal vez esa enfermiza obsesión que me hace soñar con correr sea la responsable de mi avanzado estado de recuperación. O puede que ese odio hacia aquel lateral izquierdo que allá por noviembre me destrozó el pie haya desaparecido, y ahora, como diría Robe:


Se acabó

El odio me arrolló la razón

Con mi época estoy comprometido

Y el amor, se fue volando por el balcón

A donde no tuviera enemigos


Creo que he vuelto, al menos en espíritu, el cuerpo tardará algo más, pero sé que esto no ha hecho nada más que empezar, y la promesa de una recuperación de sudor y lágrimas me pone la piel de gallina. Y por primera vez en meses, me excita saber que cuando vuelva a jugar de carrilero, o a cruzar una línea de meta, habré logrado alcanzar aquello que tanto buscaba, aunque ese es otro tema.


Hoy he vuelto a soñar, y con la promesa de volver a correr:


Sueño que empieza otra canción

Vivo en el eco de su voz

Entretenido

Sigo la estela de su olor

Que me susurra: vámonos

Vente conmigo


Lunes 5 de septiembre de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #388



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