377 - Un café en Old Town.

Estoy sentado en el avión que me lleva a Madrid casi tres meses después. He tenido una semana algo caótica, y después de un jueves agotador y un viernes sin descanso, me toca escribir este recuerdo con algo de perspectiva.


El jueves después de una semana confusa logré enmendar uno de mis grandes errores, y parece ser que está vez no habrá réplica por parte de cierta autoridad. Más allá de mis idas y venidas entre notarios y oficinas, el jueves también fue un día de mucho ping-pong. Y es que en la oficina tenemos una mesa que cada día usamos más, y en pocas semanas espero que tengamos una liga organizada.


Como mi tarde no estaba siendo del todo productiva decidí huir del curro a eso de las cuatro. Había quedado a tomar un café con una estonia residente en Los Angeles que renunció a su pasaporte ruso. No más tarde de las seis logramos encontrar un recoveco de buen café, del que con total sinceridad me atrevo a decir que preparan un espreso decente.


Más allá de los habituales incisos en el porqué de un mediterráneo en el báltico, logramos tratar bastantes temas, y como si fuéramos a solucionar el mundo a eso de las nueve cada uno se fue a casa con una sonrisa y la sensación de tener cosas por hacer.


De todo lo que hablamos me quedo con esa pequeña gran diversión que es tratar de entender las razones que por ejemplo a mí me hacen seguir viviendo en Tallin y a ella en Los Ángeles. Y es que en un momento en el que empiezo a ver esos vaivenes de ciudades y países entre varios de los que me rodean, empiezo a entender muchas otras cosas que darían para escribir varios recuerdos.


Jueves 25 de agosto de 2022

Tallin, Estonia

Recuerdo #377



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