365 - Un paseo que marca un año.

Madurar es entre otras tantas cosas darte cuenta que hay mucho de lo que uno hace tampoco es para tanto. No sé muy bien por qué, ni tampoco cuándo, pero si sé que desde hace un tiempo soy capaz de entender y prever cuando algo me hará ilusión.


Ayer hizo un año de mi aventura de recuerdos y escritos varios. Una fecha que marca los trescientos sesenta y cinco recuerdos escritos y narrados. Y después de una ansiada espera, tampoco era para tanto. Me he acostumbrado en estos últimos años a cumplir con la gran mayoría de mis retos, pocas cosas se me han escapado, y las que lo han hecho han sido fruto de factores externos, como un pie pendiente de operación. Creo que ese cumplir con gran parte de mis retos hace que vea cierta rutina en hacerlo, y no lo disfruto tanto como pudiera parecer.


Mi penúltimo día en Helsinki estuvo lleno de quejas y recovecos. A escasas semanas de mi paso por chapa y pintura, mi pie izquierdo se ha rebelado, y cada pocos kilómetros exige reposo. Ese pequeño cabrón que tengo por extremidad no me deja hacer turismo de la forma que más disfruto, andar sin rumbo. Aunque siendo sinceros, es hasta paradójico, mi pie no me deja disfrutar de mis paseos, de la misma forma que mi constancia no me deja hacerlo con estos recuerdos que cumplen un año.


Ahora escribo el recuerdo de ayer en el tranvía de la línea siete de Helsinki que me lleva al puerto. En pocas horas pongo rumbo a Tallin. Supongo que me sentaré a  terminar de editar el primer volumen de estos recuerdos. Puede que hasta siga acordándome de las cervezas de ayer a doce pavos, pero una vez más, dudo mucho que me acuerde de un reto que una vez cumplido, tampoco era para tanto.


Sábado 13 de agosto de 2022

Helsinki

Recuerdos con contexto 365




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