354 - Telecurro, horarios y un libro.

Creo que no podría haber elegido peor semana para teletrabajar desde Mallorca. Estoy enterrado entre papeles y documentos que deben ser un todo y que mientras escribo esto siguen desperdigados en cientos de carpetas.


Quejas aparte, alguien de mi curro tuvo la genial idea de darme uno de esos Macs de quince pulgadas, por lo que trabajar sin monitor es más llevadero. Y después de un día de muchas horas de pantalla dividida, ventanas y formularios empiezo a coger el gustillo a currar sin doble pantalla.


Aún con todo el curro que tengo, estos estonios son personas cuerdas y cabales, por lo que entre una cosa y otra no suelo desconectarme más tarde de las seis hora española (o las siete en Tallin). Es cierto que apenas dedico veinte minutos para comer, pero currar de ocho a seis y que sea algo excepcional, merece ser celebrado.


Creo que desde que vivo con horario estonio soy muchísimo más productivo. Es cierto que en las páginas de estos recuerdos hay decenas de alabanzas a las dos horas para comer que tenia en Madrid. Pero claro, esas dos horas eran el único resquicio de libertad de unos días impredecibles e inacabables. Dudo mucho que vuelva a disfrutar del horario español habiendo conocido el maravilloso horario báltico.


Ahora escribo esto quince minutos antes de otra llamada para explicar los caminos sin salida con los que me topé ayer. Y entre tanto recuerdo de trabajo no puedo evitar pensar en mi tarde de ayer, llena de ocio y libertad.


Me dediqué a pulir el borrador del libro que en once días será el primer volumen de mis recuerdos, y a once días de tal maravilloso día lo único que me queda por hacer (ademas de escribir esos once restantes) es el índice. Después de escribir y formatear aún tuve tiempo de leer. Y es que el horario estonio te permite trabajar mucho, y disfrutar de tus aficiones sin tener que renunciar a horas de sueño.


Martes 2 de agosto de 2022

Mallorca

Recuerdos con contexto 354



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