339 - Incómodo y contento.

A principios de abril mi cabeza empezó a vivir una vida paralela a miles de kilómetros de Madrid. En ese buscar fuera de mi querida M-30 una vida alternativa trataba de entender por qué después de unos felices años madrileños sentía que debía hacer las maletas.


Quienes hayan compartido cafés conmigo sabrán el detonante exacto, la gota colmó el vaso. Pero revisando mis escritos más personales, o como me gusta llamarlos, mis cartas para no leer, he apreciado que ese detonante no fue hasta varias semanas después de mis primeros deseos de exilio.


Tal vez fuera una profecía auto cumplida. Mi cabeza se veía fuera y buscaba un porqué. O tal vez fuera como me gusta pensar, una necesidad de buscar lo que Madrid no me daba. Y es que Madrid es una ciudad que tiene todo, y precisamente como tiene todo, no me hacía disfrutar de nada. La comodidad de mi vida madrileña no me llenaba, y tal vez por eso esté siendo tan feliz a varios miles de kilómetros de casa.


Pero claro, qué tiene que ver esta reflexión con mi actual día. Qué tiene que ver esa queja más que repetida con un martes que me ha hecho recordar que estoy vivo. Y es que a las once de la noche sigo intentando entender todo lo que he vivido hoy. Porque como alguno sabréis, la vida de una startup es más compleja que una relación. Y en esta vida pocas cosas más caóticas hay que el amor.


Tampoco puedo decir mucho, la docena de páginas de mi contrato me impiden hablar con la claridad con la que me gustaría. Pero si sé que puedo adelantar para mi futuro yo que si en ocho meses está donde creo que puede estar, supondrá haber saltado y esquivado todo tipo de incomodidades que en Madrid serían impensables.


Qué felicidad y qué importante es buscar lo incómodo,  porque es lo que da valor a mi vida.


Martes 19 de julio de 2022

Tallin

Recuerdos con contexto 339




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