324 - Constancia e inspiración.

Escribir con asiduidad es una tarea que requiere cierta cabezonería y tozudez. No es algo que requiera un esfuerzo desmedido, pero sí obliga a sentarse y reflexionar. Aunque siendo sinceros tiene poco sentido intentar entender la complejidad del porqué de la inspiración que en la gran mayoría de los casos no entiende de tiempos libres o momentos dedicados a escribir.


Los grandes escritores son aquellos que son capaces de mantener una misma calidad aún cuando carecen de inspiración, y es en esa trabajada rutina de pausa y reflexión donde logran fraguar las armas necesarias para combatir los días grises. Una parte de mí confía en que llegue ese maravilloso día en el que no haya diferencia entre lo que siento y lo que escribo, sin embargo, hay otra que quiere mantener la dificultad de escribir sin esa chispa que hoy por ejemplo siento que me acompaña.


No sé cómo funciona la inspiración, y tampoco quiero saberlo. Creo que las ganas de escribir tienen que toparse de vez en cuando con la dificultad de la falta de ideas, porque sino uno corre el riesgo de acostumbrarse al placer de escribir. Tambien es cierto que disfruto con los matices de la falta de calidad e inspiración porque ayuda a disfrutar de los textos escritos con cierto ingenio.


Hoy me he sentado a escribir, he empezado a formatear el primer manuscrito de este conjunto de recuerdos que espero poder publicar en los próximos meses. En ese corregir y releer comas y puntos me he dado cuenta de la poca inspiración que he tenido en estos más de trescientos días, algo que hace francamente divertido encontrarse con pequeños destellos de creatividad que como este texto me alegran el día.


Domingo 3 de julio de 2022

Tallin

Recuerdos con contexto 324




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