305 - Apatinando la ciudad.

Decía El Fary algo así como “por la noche con su coche apatrulla la ciudad” y me voy a tomar la libertad de robarle el verso y hacerlo mío a través de un “por la noche con su tabla apatina la ciudad”.


Aunque yo no vaya buscando delincuencia y gamberrismo si que recorro las calles tallinesas en busca de recovecos y lugares ocultos en los que parece no imperar la ley. Puede que haya encontrado un búnker abandonado y puede que sepa como entrar en los túneles que recorren la ciudad antigua, pero eso es otra historia. Más allá de mi exploración estonia, y de la que seguro escribiré algún recuerdo, me hace gracia hacer mía la idea de El Fary.


Ayer recorrí algo más de siete kilómetros patinando y buscando a mi paso lugares nuevos. Y al igual que la canción que inspira este recuerdo voy por la calle “siempre alerta, siempre atento, siempre buscando la paz”. Porque seamos sinceros, cuando uno está en otra ciudad cuanto menos ha de ir alerta, atento y buscando paz.


Está claro que este recuerdo debió ser escrito sentado desde el “half pipe” que descubrí ayer y no tumbado en el sofá de mi casa. Es más que probable que hubiese tenido algo más de las ideas frescas y menos de las borrosas, pero el cansancio me mandó ayer a casa a eso de las once.


No creo que sepa transmitir lo feliz que me hace volver a “apatinar la ciudad”. El último gran día que recuerdo en el que fui tan feliz zigzagueando con una tabla fue en primero de bachillerato. Salía de casa de Casilda, acabábamos de terminar un trabajo de francés sobre GoPro, y fui desde Plaza Castilla hasta Colón patinando. De eso hace ya siete años, aquel longboard lo perdí, Casilda sigue siendo mi amiga, y yo he vuelto a disfrutar. Ojalá en otros siete años siga “apatinando” la ciudad.


Martes 14 de junio de 2022

Tallin

Recuerdos con contexto 305





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