297 - La luz de Tallin.

Puede que en medio año cuando el sol no ilumine esta ciudad báltica me ría de este recuerdo. Puede que me burle de aquel iluso Carlos que en su primer día de trabajo acabó callejeando por Tallin y absorto por una luz que jamás había visto en otro lado.


No quiero escribir este recuerdo pensando en lo que podré pensar en unos meses, pero siendo sinceros, me es imposible. Soy más que consciente de lo poco representativos que son estos días primaverales. Tallin es ciudad oscura y con frío polar, y como bromean algunos extranjeros, en Estonia hay dos estaciones, invierno ártico y agradable primavera.


Tal vez la incógnita de lo que será mi vida en unos meses pueda ser el centro de otro texto, y por mucho que quiera dedicarle unas líneas ahora mismo siento la obligación de tratar de transmitir lo que he visto hoy al salir de trabajar.

Mi primer día de trabajo ha tenido varías reuniones, una comida en equipo y varias horas productivas, y todo ello antes de las seis. Puede que estos bálticos hayan encontrado la forma de disfrutar del tiempo personal, y en ese disfrutar he acabado haciendo fotos de los reflejos de una luz única.


Jamás había visto al sol pintar de esa forma las paredes, tampoco me esperaba ver a las sombras jugar con la perspectiva, y mucho menos ser incapaz de ver un atardecer. Espero poder escribir poemas algún día de la luz de Tallin de la misma forma que lo he hecho de la de Madrid.


Lunes 6 de junio de 2022

Tallin

Recuerdos con contexto 297




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