296 - Paseos y más paseos.

Son las nueve de la mañana, en poco menos de una hora debería estar en mi nuevo trabajo, y después de la tranquilidad del día de hoy esperaba que los nervios me acompañaran ahora.


Se me ha quemado el café, tal vez por mi falta de sueño, y es que el Carlos de hace varias horas tuvo la genial idea de leer hasta muy tarde. Algo que carece de todo sentido teniendo en cuenta la docena de kilómetros que anduve ayer. Ayer era el día perfecto para irme a dormir pronto, pero no siquiera la victoria de Nadal puso fin a mi día, porque a eso de las ocho ya había salido a pasear por segunda vez.

Mi casa de la calle Jakobi tiene una gran ventaja, se encuentra rodeada de parques y árboles y no está a más de veinte minutos del centro histórico de la ciudad. En un mundo donde no me acompañase mi dichosa lesión, podría perderme corriendo entre caminos de árboles y hierba. Pero hasta que logre pasar por quirófano me tendré que conformar, como decía en el recuerdo del sábado, con perderme en los infinitos recovecos de las finitas murallas.

Puede que aquel Carlos que andaba quince kilómetros diarios en dos mil diecinueve haya vuelto, porque con una lesión pendiente de operación el dolor al correr es insufrible, pero al andar se acaba convirtiendo en un pie dormido que tampoco molesta mucho, por mucha cojera momentánea que pueda tener.

Ayer fue un día de cierta nostalgia y esperanza, puede que Tallin me devuelva los paseos que la vida laboral madrileña me arrebató, confiemos en que mi nueva vida laboral estonia los respete.


Domingo 5 de junio de 2022

Tallin

Recuerdos con contexto 296




4 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo