289 - Unos rostis y varias cervezas.

Una de las consecuencias de haber vuelto a beber es que ahora de repente tengo decenas cervezas pendientes. Todo es una excusa para compartir terraza, bebida y a poder ser, hablar de todo lo que uno olvida y guarda en el cajón de lo pendiente.


Es cierto que la cerveza, más allá de lo social y el sabor, es un elemento perfectamente evitable. Aunque he de decir que hay cierta magia en ese perder el control de la lengua con cada pinta de cerveza. Es muy curioso observar desde fuera como aún compartiendo rostis con mi mejor amiga uno añade matices sinceros que tal vez sin la cerveza no estarían.


La cerveza es un invento caído del cielo, y no hay que ser un miembro de la tribu de los Atahualpa para entender que en su justa medida, como probablemente cualquier droga, la cerveza facilita ciertas conversaciones. Uno puede imaginar la cerveza como aquel exceso de agua que permite deslizarse en un tobogán, elemento que aún no siendo necesario, hace todo algo más sencillo y divertido.


No sé muy bien cuándo volveré a tomar unos rostis en mi querida terraza de Fass. Esa especie de patata crujiente y especiada es única en el mundo, y dudo mucho que disfrute de algo igual en mi vida báltica.


Tampoco sé cuándo volveré a tomarme varias cervezas con Blanca, quién sabe si serán en algún recoveco de Baleares o en Estonia. Pero con independencia del lugar, creo que ayer bebimos suficiente como para no echarnos de menos durante varios meses, y entre tanto matiz, es la única certeza de ayer.

Domingo 29 de mayo de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 289





4 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo