285 - Mi vida en una maleta.

Hay algo que no termino de entender en todo este proceso de meter tu vida en una maleta. Me considero una persona bastante simple, pero llenar una maleta con aquello que me hace ser yo es muy complejo, tanto por la cantidad de recuerdos como por la calidad de los mismo.


Suena uno de mis vinilos de Calamaro, y no puedo evitar soñar con meter todo en una caja y mandarlo a Estonia. Mis vinilos no me dan la felicidad, pero ciertamente me hacen disfrutar lo suficiente como para imaginarme con ellos a orillas del Báltico.

Tampoco termino de entender la complejidad que rodea a una buena colección de libros. Nunca me cansaré de decir que a lo que aspiro es a tener varios hijos de una misma mujer, una casa frente al mar y una buena biblioteca. Pero claro, cultivar y cuidar el jardín que supone una biblioteca es una tarea compleja. ¿Qué va a ser de mis libros mientras yo no estoy? Pienso en una edición muy especial de la propia biblioteca de Camilo José de Cela o en mi rarísimo Incunable de Lucena, y no puedo evitar, una vez más, soñar con enviarlos a Tallin.


Es cierto que hacer el esfuerzo de reunir mi vida en una maleta es una tarea bastante estimulante. Ayuda a poner en perspectiva los excesos y objetos intrascendentes que uno consideraba esenciales, como mis queridas zapas o mis diez camisetas rojiblancas. Seamos sinceros, muchos tenemos demasiado, y pensándolo bien, es más que sensato vivir con lo suficiente como para llenar una maleta, aunque ello suponga llevarme únicamente una camiseta del Atleti.


Me gustaría que mi vida cupiera en una maleta, pero ni los libros, ni mis vinilos me lo ponen fácil. Y a la vez debería empezar a vivir con lo que quepa en una maleta y en una caja.


Miércoles 25 de mayo de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 285



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