277 - Mi penúltimo día.

Nunca pensé que dejaría mi actual trabajo tan rápido. Una parte de mí romantizaba con la idea de aguantar lo máximo posible con el fin de hacer eso que tanto gusta a los abogados, hacer carrera.

Tal vez nunca estuve hecho para ser un hombre de un solo club. Ni si quiera con el Atleti de mis amores soy un “one club man”, pero incluso en aquella decisión irracional de la que tanto hablo y por la que me olvidé de Concha Espina, encuentro un alivio que hoy no tengo.


Pienso en mi vida colchonera y sonrío, soy feliz en aquella decisión irracional con la que buscaba honrar a mi abuelo. En cambio, con mi exilio a Estonia cada día que pasa me doy cuenta de la racionalidad de mi decisión. Y por mucho que mi actuar pueda parecer lo más sensato, las mejores decisiones de mi vida han sido irracionales, y quiero que sigan siendo así.


Es cierto que la única razón por la que empecé el proceso fue tras ver en mi cuarto la portada enmarcada de la Supercopa de Europa que el Atleti ganó conmigo en la grada. Fue una decisión impulsiva e irracional, pero los motivos por los que me voy son cada vez más sensatos y racionales.


Puede parecer contraproducente, pero no me termina de convencer el hacer las maletas sabiendo que se trata de una decisión con motivos de peso. A mí me gusta elegir con cierto riesgo, y ojalá en esta breve queja logré algún día ver mas irracionalidades de las que veo hoy en mi penúltimo día de curro.


Martes 17 de mayo de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 277




6 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo