276 - Resaca.

Allá por agosto mis habituales inquietudes literarias me llevaron a bucear en el fenómeno del alcohol y las sociedades que lo prohíben. Fui a dar por casualidad con un pequeño ensayo de Lawrence Osborne sobre el dilema del beber. En sus aventuras etílicas recorre decenas de lugares intentando a su paso emborracharse y disfrutar de lo oscuro y prohibitivo de cada lugar. En aquel ensayo envidié la aparente facilidad del autor para confiar en el devenir de la noche. Nunca vivió (o al menos en su ensayo) preocupado por acabar en un calabozo o despertar sin cartera. Tal vez en esa irresponsable visión haya cierta felicidad, pero aún con ello no llegó a convencerme.

Hace varios días rompí mi abstinencia. Llevo varios meses dándole vueltas a la idea del alcohol y la mesa mediterránea. Es cierto que mi sobriedad me permite atisbar ciertos matices que con el alcohol ignoraría, pero también creo que el alcohol (como toda droga) puede aportarme cierta lucidez en el recuerdo de estos textos que tan feliz me hacen.


Me he levantado hace escasas horas. Ayer debimos bebernos hasta el agua de los perros. El último recuerdo que tengo es el tintineo de las botellas vacías apoyadas sobre el suelo de cemento. Reímos y mezclamos todo cuanto pudimos y mi cuerpo se resiente.


Son las doce de la mañana y no puedo moverme. Mi última resaca fue hace casi tres años. Había olvidado el punzante vibrar de estómago y cabeza. No me acordaba de la impotencia en el saber hablar, y por supuesto no era consciente de la sequedad de boca y alma que acompaña al recién levantado borracho. No añoraba las resacas, pero puede que haya algo mágico en la fragilidad del beber que desboca en una insoportable y dolorosa resaca.

Gracias a Dios mis amigos son personas de provecho y con mejor tolerancia a las resacas. Hemos comido y disfrutado de nuestras últimas provisiones de carne y justo cuando he vuelto a ser persona me he acordado de ese mejunje mal preparado con el que terminé de desmayarme la noche anterior. Esta vez he comido con una Coca-Cola, no vaya a ser que el vino despierte a la resaca que he logrado apaciguar.


Lunes 16 de mayo de 2022

Robledillo de la Vera

Recuerdos con contexto 276










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