258 - Un Mini y una Vespa.

Yo de pequeño siempre quise ser nostálgico. Poder valorar en la distancia y perspectiva del tiempo aquello que tan feliz me hizo. Me gustaría poder mirar atrás mis días, mis recuerdos, y exclamar con total felicidad, qué ilusión aquellos días, qué nostalgia de lo vivido.


Porque la nostalgia no es mala cuando va acompañada de respeto del presente. El nostálgico que no valora y respeta lo actual está condenado a vivir en el pasado, y dejadme que os diga, yo soy feliz en mi día a día.

Cuando haya madurado y la sensatez acuda a mi (y si Dios quiere las arrugas) leeré este recuerdo y con la nostalgia más humilde sonreiré. Me acordaré de aquella Vespa llamada Kika que tan feliz me hizo. Poco menos de diez meses y ya he pasado los cinco mil kilómetros, y lo que le queda.


Ojalá viva lo mismo que supongo debe vivir la familia de Blanca cada vez que ve aquel Cooper rojo aparcado. Porque aunque tengan poco que ver no dejan de ser constantes y grandes recuerdos de cada una de nuestras vidas. Y dejadme que os diga, en esa diferencia de vehículos surge mi recuerdo de hoy. Porque por muchas diferencias que tengan, ambos necesitan la ITV y reparaciones.


Con Blanca tenía pendiente pasar nuestra particular ITV. Hace un par de meses había saltado el indicador del motor. El taller nos aseguraba que podía seguir funcionando, pero mi excesiva prudencia no me dejaba dormir tranquilo. Hemos tardado en dar con el mejor taller, pero después de varios días tenemos todo arreglado y hemos logrado pasar la ITV.


Mi moto tiene algún que otra reparación pendiente, y parece que su Cooper también. Menos mal que conocemos un taller que cuida y revisa hasta la amistad más mimada. Y quien sabe si la nostalgia del motor se extrapolará a unos jóvenes que juegan a ser niños.


Jueves 28 abril de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 258






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