246 - La terraza de Fass.

Una de las mayores virtudes de mis colegas es que les gusta comer casi tanto como a mí. Esta gran ventaja permite entre otras cosas empalmar el tomar algo con unos rostis de Fass a las ocho de la tarde.


Porque si algo se me da bien es encontrar platos memorables, y después de media docena se alabanzas y recuerdos al restaurante alemán he logrado que mis amigos opinen lo mismo.


Fass se esconde en la esquina de Rodríguez Marín con Concha Espina, y su hipnótica terraza compensa la falta de simpatía de los camareros. Porque para traer una sopa de cebolla lo suyo no es lanzarla como si nos hicieran un favor, pero se lo perdonamos por los rostis.


Para los nuevos en este diario, los rostis, o como los llamo yo, unos strudis, son pequeños manjares de patata frita que hacen a uno olvidar cualquier otro plato. La cantidad es suficiente para tumbar a Galvas y Boli, y las salsas son variadas, por lo que es imposible cansarse de semejante manjar.


Muchas de mis grandes sobremesas han sido en Fass, en la terraza delante de otro de mis bares fetiche, un irlandés llamado Paddy’s. Y es que Rodríguez Marín es la mejor calle madrileña, acoge a Mayflower, Fass, Paddy’s, Airport Tavern y la Escalera, entre otros muchos.


Con Galvas y Boli las conversaciones suelen ir de la mano con suspiros y carcajadas. Que si uno ayer se portó mal, que si otro ha sido un niño bueno, y el que escribe que aún tiene la cabeza en un país del norte.


Menos mal que nos han traído strudis, no sé qué habría sido de aquella mesa solo con Coca-Colas y un agua con gas.


Sábado 16 de abril de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 246




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