234 - A veces hay eco.

Mi amiga Leti y yo tenemos casi tantas cosas en común como diferencias. Cada uno entiende el amor de una forma distinta, tampoco nos ponemos de acuerdo con las mentiras piadosas y no voy ni a hablar de los desamores.


Pero por mucho que tengamos tantas diferencias, pensamos muy parecido en los grandes temas de la vida. Y uno de ellos es la amistad, tema del que hemos acabado hablando con un café y una estufa.


Creo que Leti suele dar mucho más de lo que recibe, y lo hace desinteresadamente, y en ese dar sin esperar nada a cambio creo que coincidimos, y en especial en la falta de reciprocidad de nuestro alrededor.


Hay algo muy peligroso en dar más de lo que se recibe, y es malacostumbrar a la otra persona a que en momentos de dificultad, siempre va a estar el esfuerzo del otro, hasta que uno se cansa.


Y no creáis que no soy consciente de la normalidad de la amistad. En todo momento tiene que haber cierto eco, palabras que no se responden o gestos que son inadvertidos. Pero el eco cuando se convierte en norma acaba menguando las ganas de seguir peleando por esa amistad.


Uno puede acabar perdido en los recovecos de la amistad no recíproca, creer que lo que se escucha es una conversación, y vivir equivocado con el eco del monólogo, y en esa confusión, es donde se rompen amistades.


No sé muy bien cuando se cansa uno del eco de la amistad pero si sé cuando uno empieza a ser consciente, y creo que ese es el primer paso para perder amistades.


Lunes 4 de abril de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 234



9 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo