232 - A Diego Pablo Simeone.

Hoy pienso en Diego Pablo, y espero que con este recuerdo pueda describir lo que hoy me ha hecho sentir el argentino desde la banda.


Es difícil transmitir tanto con tan poco, y en eso Diego Pablo es el mejor. Sus gestos son palabras que se escuchan en toda la grada. Con cada paso se sucede un grito, con cada sonrisa un alivio, y con cada gesto compungido unas cincuenta mil lágrimas.


Y es que el Atleti, y sobretodo el Cholo logran en mi un nerviosísimo impropio. Ni si quiera un desayuno, una comida o un paseo logran tranquilizarme en un sábado en el que lo único que me importaba era estar en una grada que quería recordar al segundo argentino más importante de la historia rojiblanca, Carlos Simeone.


El Atleti, al menos el que yo he vivido, no se conoce sin el Cholo, y éste no se entiende sin su padre. Por eso a tantos se nos encogió el corazón con aquella triste noticia, por eso la grada ha llorado con el minuto de silencio.


Ver llorar al Cholo es algo duro, supone entender que Diego Pablo es mortal, y que en su humanidad se encuentra un dolor difícil de describir.


Yo no sé qué habrá sentido Diego, pero si sé lo que he sentido yo al observarle cabecear durante el minuto de silencio. Y en ese silencio tan sonoro he sentido tristeza, porque en mi anómala empatía he sufrido por ver sufrir a quien tanto me ha dado.


Querido Diego Pablo, espero no olvidar nunca lo que me transmites, y espero que algún día seas consciente de lo feliz que nos haces a todos los que desde la grada buscamos emular aquel abrazo con tu padre.


Sábado 2 de abril de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 232




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