230 - Querido Carlos.

No sé muy bien que será de ti cuando vuelvas a leer este recuerdo en algunos años. Me gustaría pensar que por fin has disfrutado corriendo un IronMan, que sigues jugando al fútbol y que has vuelto a viajar con el Atleti.


No sé muy bien cuánto habrás cambiado, siendo sincero espero que poco. Quitando un par de manías me gustaría que sigas siendo igual que el que escribe esto. Puestos a soñar espero que ya lleves varios libros publicados, y que por supuesto sigas disfrutando del café al igual que ahora.


No sé muy bien si habrás vuelto a beber, espero que sí. Ojalá hayas vivido un momento de esos que te obligan a suspirar un “joder, ponme una copa”, y espero que haya sido con las dos personas que tienes en mente si todo sigue igual.


No sé muy bien porqué empezaba esta carta, quería hablar al Carlos de dentro de varios años. Imaginando un poco la vida que podría tener. Y no es por rehuir del presente, sino por intentar dar valor a las decisiones que estoy tomando.


Creo que mis decisiones están siendo bastante cholistas. Muy del día a día, de partido a partido. Creo que centrarme en el corto plazo hace que, en semanas como estas dos últimas quiera dejar todo y dedicarme a escribir. Pero tardes como la de hoy complican la huida. Y es que por muchos problemas que pueda poner a mi trabajo, tengo un equipo que compensa casi todo.


Sé que en algún momento alguno de mis compañeros leerá esto, y aún a riesgo de sonar a peloteo, creo que todos saben lo contento que estoy por mucho que me queje.


Por último, querido Carlos, lo único que espero de corazón es que hayas desterrado a tu versión del trabajo. Que seas el mismo tipo fuera y dentro, porque en esa granujería y carácter está la verdadera felicidad.


Jueves 31 de marzo de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 230





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