210 - Entre Cura y Cabo Blanco.

Echaba de menos Mallorca, sus rincones y recovecos, el aire que se respira y la brisa que te atrapa. Extrañaba los lugares a los que con el paso de los años he ido considerando míos. Y es que hace ya ocho años que descubrí mi ruta de peregrinación personal, de Randa al Faro y del Faro a Randa.

Entre todas esas idas y venidas fui descubriendo los caminos ocultos de Llucmajor con los que uno puede jugar al escondite con los talaiots y abadías secretas.


Llucmajor en sí es una Mallorca completamente ajena a todo lo que uno espera de una isla mediterránea. Los acantilados se codean con el campo rojizo, donde se alternan olivos y explanadas de trigo protegidas por murallas de piedra y barro.


Muchos mallorquines desprecian Llucmajor, y resulta paradójico, hasta hace no mucho el centro isleño era lo valioso, y la costa lo despreciado.


Con esto en mente uno puede imaginar la imponente montaña de Randa donde se aloja el monasterio de Cura. Si no recuerdo es el undécimo pico más alto de una isla con bastante desnivel, y desde ahí uno puede observar la otra gran joya, Cabo Blanco.


Estrictamente Randa se conoce como el pueblo de su falda, Montuiri, y pertenece al municipio de Algaida, pero en mi afán de construir mi Mallorca privada, yo lo anexiono a Llucmajor.


Hacia mucho que no disfrutaba de las vistas de Cura, incluso Rafa, uno de los camareros de la hospedería me ha regañado por no despedirme de él en Agosto. Pero como buen peregrino, siempre vuelvo.


Quién sabe si algún día lograré hacer mi Mallorca privada, y entonces, entre Cura y Cabo Blanco seré feliz.


Viernes 11 de marzo de 2022

Mallorca

Recuerdos con contexto 210




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