204 - Un sábado a la plancha.

Los sábados después de un fallido viernes de fiesta suelen ir acompañados de un sinfín de posibles planes para compensar la sensación de oportunidad pérdida. Esto lo escribo con la perspectiva que me dan las horas pasadas y sentado en una de las mesas en las que tantísimos exámenes saqué adelante, una diminuta y circular mesa de un Starbucks en Padre Damián.

Hace no mucho bromeaba (aunque con cierta tono de realidad) que si me dedicara únicamente al blog iría alternando lugares a los que poder ir a beber café, escuchar música y abrigarme con la capucha de una sudadera. Puede que sea algo cliché, pero hay algo de romántico en escribir en una cafetería con la capucha puesta, más aún si se hace delante de una ventana por la que la vida se dedica a jugar.


Voy a hacer algo de autocrítica, y es que esto de escribir al día siguiente empieza a convertirse en norma, puede que así sea mejor, al menos puedo hablar con algo más de perspectiva, e incluso mezclar con algo del día siguiente que permite hacer balance con el día previo. Este texto mediante el cual pretendo hablar de lo feliz que fui ayer podría estar más o menos matizado en función del contraste que exista con mi mañana dominguera, pero ese es otro tema.


Mi sábado empezó de la mejor forma que puede haber, un tímido paseo hasta la puerta de Alcalá para poder disfrutar de los mejores Benedict de Madrid. Todo ello como principal motivo para después vaguear un poco en casa y meter las horas de curro que este blog necesita. Después de una necesaria siesta y varios amagos de café, acabé huyendo en busca de nuevos sabores a Gran Café Santander, y ni si quiera los tambores de una barbacoa lograron acallar el gran “y sí” de la noche anterior.

Entre salchichas y chuletones hablamos de lo siempre con los de siempre, y es que no deja de resultar del todo curioso como Alfonso y Gonzalo logran reunirnos bajo cualquier excusa. Y aunque la barbacoa se quedé sin gas y tengamos que cenar a la plancha, todo se compensa con la compañía y las anécdotas de un cada vez menos sinvegüenza grupo de amigos.


Sábado 4 de marzo de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 204


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