190 - Recovecos de sol.

Estoy tumbado escuchando el álbum de Mayéutica, alternando sus baladas canallescas con las chulerías baladas de C.Tangana. Porque reconozcámoslo, Antón es un genio, y debería cantar con Robe más pronto que tarde.


Con el escalofrío propio de aquel joven que garabateaba poemas en Mallorca escribo a las dos de la mañana las líneas que aquí siguen. En momentos como este envidio al Carlos de hace varios años que alternaba párrafos con cigarros, bendito humo que mata, qué maravilla de vicio.


Pero bueno, volvamos a mi recuerdo, que a eso hemos venido, a intentar escribir los desvaríos del día a día y a poder ser no salir muy mal parado cuando en unos años juzgue al pobre diablo que escribía pensando que alguien le leía.


Los sábados son días de sol, o al menos hay que dedicarse a encontrarlo. Pasear por Madrid en busca de recovecos iluminados se ha convertido en un grandísimo pasatiempo. Incluso hay gente a la que envidio (como Babel), que es capaz de hacerlo mientras graba las pequeñas grandes escenas con las que se cruza.


Habíamos quedado a tomar café, con la idea de seguir ampliando mi blog cafetero, y por supuesto para hablar sobre los pequeños grandes momentos de estos últimos meses. Porque si algo tenemos en común Babel y yo, es vivir mucho en poco tiempo.

En el pequeño paseo que nos ha llevado desde los hippies de Goya hasta el estanque del Retiro hemos podido imaginarnos sin responsabilidades, porque claro, cuando uno busca el sol (y lo encuentra) todo pierde importancia. La vida se relativiza con cada rato, con cada recoveco.


Al final, entre cafés y anécdotas hemos acabado hablando del atardecer, e incluso en ese momento antes de la oscuridad y el frío, hemos sido libres.


Sábado 19 de febrero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 190





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