189 - Valiente cobardía.

Llevo todo el día con la cabeza en otro lado, una especie de pesar me recorre cada vez que recuerdo mi día de ayer. Y es que hay veces en las que como hoy, uno no vive el presente y se obceca con el recuerdo pasado.


Ayer jueves, entre otras muchas cosas acabé yendo a ver jugar al equipo de mi curro que se jugaba el pase a la final de la copa de fútbol siete. En esa repentina decisión conseguí liar a Miguel para ir en coche, y así de paso aprovechar para desahogarme con él de mis cafés y líos amorosos.


Una vez en el campo, con el marcador desfavorable y un tobillo que tres meses después sigue sin poder sostenerme decidí ser un valiente cobarde. Le quité la ropa a Pablo, me puse sus botas y salí de entrenador jugador a intentar remontar un partido de esos colchoneros, todo rechaces y poco gol.


En mi vuelta al césped tres meses después de la criminal entrada de Manoteras sonreí y fui feliz, al menos durante los dos minutos en los que tardé en escupir la primera flema. Estoy en muy mala forma cardiovascular, paradójico, porque físicamente estoy en mi mejor momento.


Fue una cura de humildad, tuve que salir del campo, yo no sé jugar al fútbol, solo sé correr y aprovechar mi físico, sin eso no soy mejor que aquel Carlos de doce años que soñaba con jugar al fútbol.


Me fui a la banda, me quedé casi desnudo tapando mis piernas con los pantalones de pana que había llevado como entrenador, y en esos últimos minutos asumí la cobardía del que quiso ser valiente.


El lunes vuelvo al médico, y en ciento treinta y cinco días tengo que correr un Ironman. Tengo un valiente trabajo por delante, espero no ser un cobarde como lo fui ayer.


Viernes 18 de febrero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 189




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