184 - Domingos y cafés.

Los domingos son días raros, al menos para mí. Suelen estar acompañados de posibles planes que dependen de las resacas de mis amigos, todo ello mientras tomo café en alguna terraza como la de Quintín.


Como es normal y más a nuestra edad, el domingo es día de luchar con molino gigantes y descansar. Por eso es extraño que logre hablar con mis amigos antes de comer, y aún así hay días en los que surgen planes.


Cuando llega la hora de comer yo ya voy por el sexto café, diré en mi defensa que realmente son tres dobles espresos, pero para cierta amiga mía eso son seis. Entre tanto café aprovecho para repasar mi Tuiter y jugar al ajedrez, hace varios domingos que no logro irme a dormir con más victorias que derrotas, tal vez sea por falta de concentración, o de café.

Y es que los domingos, aunque para muchos sean tranquilos para mi suelen ser el primer día de la semana. Funcionan como un día de trabajo personal en el que organizo mi semana de entrenamientos y pienso en los cafés que tengo pendientes.


El domingo es sinónimo de café, una tradición agradable que disfruto solo o acompañado.

Domingo 13 de febrero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 184



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