172 - Los nervios de un carrete.

Hacer fotos analógicas es poco práctico, caro e incómodo. Hay que tener una cámara analógica, los carretes adecuados y aprender a jugar con la exposición, la apertura y el ángulo. Aún con todo ello y con todas las complicaciones que derivan del proceso de aprendizaje existe una gran ventaja que hace que hoy escriba esto.


Escribir este recuerdo está siendo algo complicado, tengo mucho que contar y pocas palabras que se moldeen a todo lo que pienso. Volviendo a la idea principal, creo que las fotos analógicas nos devuelven algo que la inmediatez de lo digital nos ha arrebatado, la incertidumbre.


Mi día ha estado lleno de altibajos, continuos bostezos de cansancio acompañados por los nervios de un carrete pendiente de revelado. Hay un pequeño secreto, y es que mi cámara, una Olimpus Pen EE-3 heredada de mis padres, hace el doble de fotos por carrete.


La pequeña gran ventaja de mi maravilloso juguete me permite poder empezar a hacer fotos y acabar mezclando en un carrete días dispares y ajenos entre sí. Algo que sin duda contribuye a mi emoción por recibir las fotos que tanto esperaba.


Qué maravilla los nervios analógicos, y aún más especiales los de los protagonistas que esperan su instantánea.


Martes 1 de febrero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 172





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