154 - Los encuentros de la noche madrileña.

Son las cinco de la mañana, escribo esto desde el taxi a la altura del Banco España. Hace menos de veinte minutos aún me intentaban convencer para entrar a portarme mal una horita más, pero con la sensación de haber cumplido tocaba irme en lo más alto.

Salir sin beber tiene dos grandísimos pilares, disfrutar con tus amigos y disfrutar bailando. No es que me olvidé del tipo de música, pero creo que se puede sobrellevar mejor que mis dos pilares. Y aún así, la música me ha parecido casi mejor que la sala, un techno con aires de synth y dance que de vez en un cuando tonteaba con el disco y electro swing.


He zigzagueado mucho con Alfi, “abre hueco tú que puedes” me decía cada vez que quería pagar nueve euros por el tercio o catorce por la copa. Entre tantos paseos de la pista a la barra, y de la barra a la pista, uno acaba reconociendo antiguas amistades, saludando a las actuales e incluso acordándose de aquella niña que no te hizo caso, todo ello ante la atenta mirada de un Madrid nostálgico.


En uno de esos bailoteos hasta la barra nos hemos cruzado con la amiga de mi pobre amigo Pepe, aquel del que me acordaba hace varias semanas, y del que con cariño me compadezco. En su defensa diré que su amiga es increíblemente divertida y guapa.


La noche de Madrid, con sus garitos escondidos y las amistades de pista hoy ha terminado para mí con unos piropos inmerecidos de mi querida amiga, quien con un par de copas se acuerda de lo mucho que me quiere.


Viernes 14 de enero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 154







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