150 - Hablemos de las citas.

De vez en cuando mis amigos dicen auténticas maravillas que merece la pena recoger. Es algo de lo que me he ido dando cuenta poco a poco. Es cierto que por probabilidad siempre habrá alguno que suelte una soberana estupidez, pero por lo general, tengo amigos sensatos.


Podría decir que aprendo mucho a raíz de esos impulsos de sensatez de mis amigos. Me ayudan a conocerlos mejor, y a establecer ciertas líneas de pensamiento y reflexión en las que no había caído.

Uno de los grandes tabúes que veo en mi entorno es todo lo relativo a las citas. Se ha ido formando un halo de misticismo, relevando el

Hay un gran tema que da para otro debate, y es la soledad de los hombres jóvenes. Las amistades entre hombres no son las más afectivas, y por lo general, unos pocos hombres ligan u optan a la mayoría de mujeres, (odio mandar leer, pero os recomiendo bucear en el concepto de hipergamia).


Esta aparente soledad afectiva, unido a la falta de citas deriva en que poca gente tiene la posibilidad de conocer a varios posibles amores, y con ello uno corre el riesgo de aferrarse a lo primero que venga, y es entonces cuando hay disgustos.


Las citas no son solo un medio por el cual uno conoce y aprende, sino una forma de entender lo que se quiere en la vida. No se trata de buscar al amor de tu vida, sino de conocer al mayor número de personas para no volver la vista atrás y pensar “y si mi amor era aquella niña a la que nunca le invité a un café”


Yo de este tema sé más bien poco, aunque no me va mal y he conocido a muchas posibles, tal vez sea porque se me da bien hablar, o porque soy muy pesado. Pero al final es lo mismo de siempre, no es cuestión de tiempo, sino de prioridades.


Lunes 11 de enero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 150







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