149 - Benditas verdades afiladas.

No sé qué habría sido de mi vida sin Calamaro, muy probablemente mis poesías no tendrían tanto ritmo, mi cabeza no sería tan sensible y mi día a día sería algo más triste.


En esa realidad en la que no me gusta imaginarme, todo mi alrededor está lleno de mentiras, o mejor dicho, de verdades afiladas. Siendo sinceros, no es algo del todo ajeno a mi actual situación, con la única diferencia que esas verdades afiladas en mi vida sin el Salmón son propias.


Hoy he tomado suficiente café como para mantener despierto a un equipo de auditoria, y aún con ello, soy capaz de irme a dormir con un claro favorito, el último.


He estado muy acompañado por Don Andrés, y no podría ser más indicativo de mi buen domingo el álbum de “Cargar la suerte”, gracias al que además de esta pequeña reflexión, he podido discutir sobre el cielo de Madrid.


Al final Calamaro tiene razón, y no es algo nuevo, por eso pienso en varios amigos, e incluso en el Carlitos del año 4 a.C (antes de Calamaro). A ellos, y en especial a un amigo que hace tiempo que no aparece, les regalo estas letras del Salmón.


Atrapado por verdades afiladas

Que me van a lastimar de todos modos

Despedirse de una carta tiene eso

No es lo mismo despedirse con un beso


Voy a olvidarte en cuanto pueda

Si no existo a tu lado, ya no existo

Hemos visto muchas cosas en la vida

Lo prohibido se permite mucho juego


Domingo 9 de enero de 2022

Madrid

Recuerdos con contexto 149





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