138 - Los recovecos de Madrid.

Madrid es una ciudad anómala, es inusualmente pequeña para tratarse de una capital europea, e inusualmente baja para ser una ciudad relativamente joven.


Madrid, además de no tener madrileños, sino hijos de personas de todo tipo de países y regiones, no tiene una cultura propia. Se ha ido configurando como la suma de todas la influencias que han ido llegando, aupado eso si, por el maravilloso carácter y pragmatismo castizo.


Madrid, se ha ido convirtiendo en una ciudad de quita y pon, todo el que llega puede aportar e incluso cambiar todo lo que considere, algo que contribuye a la oscuridad y luz que se observa en cada calle de Madrid.


Madrid, ha ido creciendo a pesar de todo, no solo en lo urbanístico, también en lo cultural. Creo que esta observación puede deberse a mi reciente éxodo de mi burbuja social, pero también creo que la ciudad cada vez produce más estímulos culturales que se pueden observar en cada recoveco.

Madrid, me ha enseñado dos recovecos hoy, uno de ellos a raíz de una llamada de las que hacen a uno levantarse del sillón, y el otro fruto de un agua con gas que no daba para tanto.


En mi primer recoveco madrileño, la mallorquina con aires de sueca ha tenido a bien acompañarme a por un café que entrará en mi guía. El segundo, con aires de anticuario, me ha brindado una cálida luz entre madera y adornos florales que escuchaban a dos jóvenes que se han dejado mucho en el tintero.


Madrid no es nada sin sus recovecos, y si no conoces ninguno, poco Madrid conoces.


Miércoles 29 de diciembre de 2021

Madrid

Recuerdos con contexto 138




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