128 - Tarde de niños.

Pasear por el Retiro me traslada a mi infancia, tardes en las que con un longboard y una mochila recorríamos los paseos de piedra y arena hasta llegar al monumento al Ángel Caído.


Fueron muchos tardes subiendo y bajando Moyano, con algún que otro susto con los libreros y más gritos de la policía de los que merecíamos. Además del longboard, también jugábamos a escondernos en la Montaña Artificial delante de la Torre Valencia. Nos llevábamos varias Mixtas y algún cigarrillo escondido en papel de plata que alguno habría quitado a sus padres.


También guardo especial cariño a las tiendas de chuches delante del estanque, por eso, cuando paseaba con Casilda, hablando del caos que supone el mundo adulto, no podía evitar imaginarme con un Fresquito y unos patines.


Después de varios fracasos en la búsqueda por un buen café acabamos en VIPs. Escondidos entre las mesas de una terraza a la que tenemos que dar las gracias por no poder hablar. A saber las barbaridades que se habrán dicho en aquellas mesas de Ortega y Gasset.


Al poco rato llego Maca, no tardamos en terminarnos dos raciones de tortitas entre los tres. Eso sí, acompañadas con las habituales quejas de los males de amores que compartimos todos.


Con algo de perspectiva, parece curioso que con veintitrés años repita en una tarde de domingo el mismo plan que hacía con catorce. Paseos, tortitas, y alguna queja del primer mundo.


Domingo 19 diciembre de 2021

Madrid

Recuerdos sin contexto 128




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