116 - Menos mal que no tengo examen.

En el colegio tuve una profesora con la que me llevaba tan mal, que llegué a pensar que los exámenes a primera hora eran únicamente para amargarme las tardes de Champions.


En aquellas tardes en las que llegaba del colegio a las cinco, y me iba a la previa a las seis, solo disponía de un ratito para un estudio que se resumía en enchufar YouTube con los cánticos del Frente. Durante dos años consecutivos no aprobé ningún examen después de un partido de Champions. Y durante mis años de universidad, me perdí casi todas las clases a primera hora los miércoles y jueves.

Mi día de hoy, ha sido muy similar a mis días escolares en época de fútbol. Una mañana de trabajo bastante tranquila seguida de una tarde prácticamente libre. A medida que se acercaba la hora del partido, no podía evitar pensar en lo mucho que me importaba ver a mi equipo salir a pelear, prefiero morir de pie a vivir de rodillas.


El Atleti, además de necesitar una transfusión urgente de la sangre de Rulo, Gabi, Godín y Miranda, necesita orden, y ese orden no ha llegado hasta el momento más caótico del partido. Carrasco ha vuelto a tener diez años y se ha dejado engañar, roja y a la ducha. Menos mal que estaba Cunha pendiente para dejarse caer y ejercer de perro viejo logrando así igualar el contador de tarjetas. Después de una tangana de las que me gustan, el Atleti ha vuelto a carburar y llevar a gala el “a morir los míos mueren”


Si mañana tuviese examen, lo suspendería, si mañana tuviese clase, tampoco iría. Mañana no trabajo, y es una gran ventaja, porque con noventa pulsaciones en reposo me quedan aún más de dos horas para dormirme. Horas que aprovecharé para acordarme de mi felicidad transitoria de esta mañana, cuando mis únicas preocupaciones eran el cómo gestionar una serie de cafés pendientes y otros que ya sobran.


Martes 7 de diciembre de 2021

Madrid

Recuerdos sin contexto 116




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