085 - Un sábado algo peliculero.

Mi sábado empezó como hacía tiempo que no empezaba, varios recados y dos sudaderas de Snoopy después estaba sentado en Hermosilla. Algo escéptico y con bastante hambre comí con mis padres intentando buscar alguna pega a unos tacos de costilla que se comían con “tortillas” de lechuga.


Después de una merecida siesta y varios capítulos de The Office me acerqué a Lobito de Mar, las Casildas se habían levantado con ganas de ver a señoras con sus pieles y a señores con sus melenas. Entre una cosa y otra casi llenamos la terraza, podríamos haber sido casi veinte si alguno de los pretendientes de Viki se hubiese acercado. Al cabo de un rato el camarero debió entender que no íbamos a cenar más que cervezas y aguas con gas por lo que acabamos huyendo de ahí.


Entre planes imposibles e ideas insensatas Boli y yo decidimos huir al centro en moto, jugándonos las manos con el frío de noviembre. Pensamos que igual en Santa Bárbara se movía algo, porque ni si quiera este otoño con aires de invierno logra vaciar las terrazas de un Madrid de años veinte. Volvimos a tener el problema de antes, pero esta vez, Anna y Leti me hicieron caer con unos nigiris sorprendentemente buenos.


Ayer, después de varias coincidencias tuve que ver cómo marchaban rumbo Café de París. Mis ganas de jugar bien al fútbol me hicieron volver a casa, y creo que hice bien. Al menos he bailado algo, una cosa es bailar con tus amigos y otra hacer bailar a un equipo, pero la esencia es la misma.


Echaba de menos los sábados de película, planes que van surgiendo como si todos fuéramos pudientes, hasta que dejas la mesa de la terraza a unos guiris que van a disfrutar de algo más que un par de cañas.


Sábado 6 de noviembre de 2021

Madrid

Recuerdos con contexto 085






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