082 - Mírala cara a cara

Me senté una tarde de junio,

a tu lado,

me perdí en tu refugio,

ensimismado,

con tus ojos de bondad,

que no han pecado,

recurría a tu sonrisa,

improvisada,

para poder huir de todo,

de las verdades,

y te miraba.


Cara a cara, estabas,

ahí sentada, con tus peligros,

tus razones aireadas,

me tenías delante,

perdido una vez más,

en tus historias interminables,

a las que les falta papel,

ay las tardes cara a cara,

y tus ojos de corcel,

con el que tejes las mantas,

que arropan mi querer.

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